Antes de ponerme a escribir una sola palabra sobre este tercer disco de The Rippers quiero decir bien alto y claro que esta gente son los autores de uno de los mejores álbumes de punkrock hechos en este país, y que como suele pasar con las joyas del underground hechas fuera de las grandes capitales fue ignorado por casi todo el mundo. Estoy hablando del “No mört” editado por H-Records de Reus a finales del 2001, una perfecta combinación de himnos coléricos y ruidosos ataques sónicos que hizo de ese álbum una parte imprescindible de nuestras vidas para los que tuvimos la suerte de escucharlo en directo. Pero la harmoniosa contundencia de ese disco no era casualidad sino la consolidación del sonido de esta banda vertebrada por los hermanos Teichenné que llevaba desde mediados de los 90 con un sonido más melódico y rockero, que debo reconocer también se les daba estupendamente, si alguien quiere comprobarlo que busque su single “wild life” del 96 y descubrirá unos Social Distorsion con coros impecables. Pero fue a partir del e.p. “Xafacaps” y sobretodo con el ya mencionado “No môrt” cuando se convirtieron en esta banda única, distinta y personal, sus estribillos adquirían oscuridad sin dejar de ser pegadizos, la voz de Marc se desgarraba inesperadamente y las guitarras parecían estar sufriendo mientras las rasgaban. Para ir concretando y dar algunas pistas a quien se haga el favor a si mismo de escuchar el “No mört” le diré que antes de empezar con el disco entero se ponga la canción “Dead end road” y se imagine a los Hot Water Music saliendo de un entierro y con un par de gramos de speed por cabeza: si, se pueden hacer himnos estando cabreado.

Lo que pasó después de ese genial “No môrt” es lo normal en cualquier grupo inquieto, fueron a más, sobretodo en lo que se refiere a potencia. En 2004 grabaron “Invertebrät” (H-Records) en St. Feliu, un disco mucho más ruidoso y violento que el anterior, tanto las guitarras como la batería tomaron una densidad que te impedía pasar a través suyo, o te dabas de cabezazos contra ellos o salías corriendo, no había alternativa. En éste último “Nomelêcs Revenge!” han vuelto a grabar con Santi Garcia dando un paso más en la misma dirección, se trata de otra muralla sónica que a la primera escucha parece tenerte rodeado, las cotas de siniestralidad, dolor e ira musical son cada vez mas altas y a primera vista parecen insalvables. Solo si reúnes el valor necesario para enfrentarte a este apocalipsis sonoro pacientemente, podrás sorprenderte descubriendo que del punkrock más enfermizo emergen unas sutiles melodías de belleza inaudita. Es un disco en el que si rebuscas encontrarás, hay algo muy grande debajo de todo ese ruido y es normal, pues esta gente hicieron el “No mört”!!!!!!!

Para terminar diré que para apreciar realmente lo que son The Rippers se hace necesario verlos en directo, sufrir y gozar de un concierto literalmente brutal, y digo sufrir porque a uno le queda un molesto zumbido en el oído durante por lo menos un par de días. Les he visto tocar unas ocho veces y siempre he salido impresionado, eso si, nunca ha sido en la gran urbe y supongo que por ello todos sus conciertos me han parecido verdaderas fiestas, de todos modos el directo de esta gente es tan arrollador que debe ser un gustazo verles incluso en la sosa Barcelona ciudad.