Lo mejor de todo son los dossier de prensa que se adjuntan con los cedés en cuestión. En este caso sirve para presentar al grupo Tennis Courts, absurdo ya en el nombre. Son un trío de Chicago formado por Wes Hollywood, voz y guitarra, Partrick Thornbury, bajo, y Jason Styx a la batería. La gracia del dossier viene cuando intentan hacer creer que su sonido suena como determinados grupos, que beben de unas influencias y no de otras. No se cortan poniendo que se ven influenciados por The Kinks y Elvis Costello, así como por el power pop y el rock de los 70 tras los ritmos del post-punk… Al leer eso lo primero que uno se espera encontrar entonces es un coctel bueno, que tenga la contundencia del grupo de los hermanos Davies más la elegancia de Costello, y ya si se le une los bajos que tenían los Division y compañía más algún que otro ritmo, podría ser un disco con mayúsculas… ¿Cuál es la pega? Que no lo es. El disco es el típico sonido mainstream que tanto triunfa en la MTv, melodías facilonas que a determinado público no le saldrán de la cabeza, hará el boca a boca entre sus amiguetes y poco más. No hay atisbos de The Kinks, de Costello, y menos de algún “intento” por beber del post-punk. Están más cercanos a los insufribles Keane pero sin caer en tanta melosidad, cercanos a cualquier clon creado para un público juvenil que al día siguiente ha cambiado de grupo. Podría verse algún intento si queremos creer que hay algo en su debut, “Realease my love” o “Kiser’s last day”, para salvarles, pero la reiteración de los estribillos, de la métrica, y la falta de sorpresas, hace que antes de acabar de escucharlo te hayas dormido, así que escucharlo muchas veces para analizarlo es más una tortura injustificada que un disfrute. Tremendamente aburrido.
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