como se habrá leído, en esta reseña hago referencia a este tema de manera negativa. es quizá el menos Tall Firs de todo el disco. aunque, paradójicamente, me parece la mejor canción para entrar en contacto con este grupo.
éste es el tema más carnoso del disco, tiene una buena línea melódica y, sin duda, ese arrebato de batería absorta (aunque no del todo conseguido) llama la atención.
como digo, me parece un buen tema con el que abrir boca, para luego adentrarse en un disco que por su parquedad podría asustar si se entrase en él de cabeza.
]]>me parece, si me permites el comentario, que has puesto el listón muy arriba. siempre que he visto que un grupo era comparado con sonic youth, palidecían en comparación. quizá el único caso en el que esto no pasaba fueron los bienamados Unwound con su doble “leaves turn inside you”, un disco apoteósico e inabarcable, el “loveless” de olympia y kill rock stars.
chema, te gustan red house painters?
]]>y a mí me gusta el rollo estridente y recargado, no creas. pero últimamente, como que empiezo a desconfiar un poco (¿en serio hay para tanto con panda bear?).
el disco de Tall Firs me encanta. tiene grandes canciones, pero para no traicionar a la verdad te diré que también tiene más de un patinazo. si los comparo con Sonic Youth (quienes posiblemente sean mi grupo favorito -y ya me cuesta enunciar una sentencia del género…-) es porque me parece que tienen el mismo espíritu. y con esto quiero decir: suenan igual de sinceros, intensos y vivos.
ahora, hago un poco de enciclopedia (tirando de google, no se crean) para decir que Aaron Mullan, uno de los dos guitarristas y cantantes de Tall Firs, es técnico de sonido de Sonic Youth desde hace muuuuchos años. ha estado siempre en el entorno del grupo (incluso en los discos de la Rosenvinge ha metido mano). este disco lo publica Ecstatic Peace, que es un sello propiedad de Thurston Moore, quien -según acabo de ver- ha dicho de Tall Firs que ‘are one of the finer experiences New York NEW rock music has to offer. Daring and Delicious’… y si hay algo bonito en la historia de Tall Firs es que, habiendo estado siempre en pleno tomate musical, han esperado quince años para grabar su primer disco.
pero vaya, que todo esto da igual. por supuesto, este disco no está a la altura de ‘Daydream nation’ (una puta obra maestra). la comparación es en términos de cualidad y no de calidad, que también la hay, y mucha mucha mucha.
a mí los Red House Painter ni fu ni fa… en su día me pillé un par de discos suyos, pero nunca me llegaron a entrar. el año pasado les di un repaso y no me dejaron mal cuerpo, aunque tampoco echó raíces la cosa.
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