Son de Brooklyn y hacen el clásico rock toca-fibras, hasta aquí nada nuevo… pero es que lo consiguen, y eso si es una novedad. Con éste álbum debut de título redundante demuestran estar a punto para dar la campanada, se trata de un discazo de power-pop garajero como no escuchaba desde que descubrí a The Movement, lleno de lecciones aprendidas que van desde The Who a The Remains, con parada obligatoria en The Jam.

Y si digo lo de la campanada, o sea: el salto mediático, no es exclusivamente por su calidad, que la tienen, sino mas bien por esa actitud de rockstars tan estudiada que se gastan. Son tres mods de postal cuidadosamente despeinados y dos roqueros sucios llenos de tatuajes; muy neoyorquinos todos.

La verdad es que tienen todos los números para ser el grupo al que odiaría fervorosamente, tipo Jet y esa clase de bandas que arrastran la masas hasta los grandes festivales haciendo rock facilón y plagiando de cualquier cosa que suene pegadiza. Pero no es lo mismo, Stalkers son buenos de verdad.

Además tienen algo muy suyo que me impide decir que están copiando a tal banda o a tal otra, algo que no sorprende pero funciona: las canciones tienen un acabado impecable, además son tremendamente coreables, y no exagero, echadle un ojo a su myspace (www.myspace.com/stalkers) y comprobadlo.

El efecto que me produce su escucha en cualquier momento del día y sobre cualquier estado de ánimo es siempre el mismo: un movimiento de cabeza afirmativo, una sonrisa, y ese “joder! Como pueden ser tan buenos haciendo lo de siempre?”.

Ojalá me equivoque pero por el modo en que se presentan a si mismos supongo no tardarán mucho tiempo en salir por la tele, por lo que he leído en internet, los “expertos” del Reino Unido están dejando por las nubes el single Let’s Get It Together, y no es para menos, aunque tienen canciones mejores. Pero bueno, por ahora lo que han hecho es un disco redondo… ¡y a ver si lo vienen a presentar!