Mientras iba oyendo este disco se me ha venido a la cabeza constantemente, casi como un mantra, el nombre de THE FUCKING CHAMPS. Me imagino que será por eso que desde TEMPORARY RESIDENCE llaman “Prog-metal” ¿Qué en qué consiste? Pues básicamente en confundir calidad y técnica musical con heavy metal. Así, lo que en otros grupos de post-rock que transitan por TEMPORARY RESIDENCE se queda en una simple visita al post-rock instrumental, interpretado desde la óptica del (kraut)rock, el indie o el jazz para estos muchachos de San Diego el post-rock es un viaje que pasa por los incomprendidos caminos del metal. Y dicho así uno se imagina los peores tics de un género del que todo el mundo se cachondea y tampoco es eso. A ver, si este disco se lo pones a algún heavy convencido (como los que se sintieron ofendidos con el articulo de Jordi Garrotoda) te va a odiar porque le va a sonar demasiado “sinfónico” y raro. Si el heavy es más moderno, no le importa llevar el pelo corto y prefiere unos Carhartt a unos elásticos, y unas Vans a unas Yumas, seguramente echará en falta la mala hostia que a ratos se gastan algunos iconos del post-metal como ISIS, PELICAN o CULT OF LUNA. Demasiado sutil te podría decir. Y si, para acabar tu experimento sociológico, se lo pones a alguien más moderno aún que el anterior, de esos que comprar el ROCK DE LUX y se lo creen, que esté habituado a oír post-rock, que en el fondo es el público objetivo de este disco, le debería sonar heavy.

El resultado para mi es tremendamente aburrido ya que un género que me suele aburrir , como es el “post-rock”,se interpreta con los peores tics de otro que planteado como ejercicio de estilo me aburrió hace mucho.