Mucho ha cambiado desde que este Kinsella, Mike, hubiera entregado trabajos con Joan of Arc, American Football, o esta misma reencarnación como Owen. De entrada el tipo se ha allegado a ese misterio de ser padre y marido. Siguiendo con este mismo sello, eso sí, estos Polyvinyl que realmente parece que trabajan bien. Pero ese pulso experimental de antaño se transforma ahora en la quietud de una casa con bebé. Como yo no entiendo de esas cosas, a simple oída parece una especie de acopiamiento al dejarse llevar. A la comodidad. En ese plan de Iron and wine, que compone las canciones mientras su descendencia duerme en la habitación de al lado. Por eso es todo tan tranquilo. El hombre tiene su punto y sabe que decir, en las letras demuestra su oficio y saber hacer, y uno hasta se pregunta si eso debe de ser la buena vida….pero este es un disco de sentarse en el porche, y tomar tostadas con mermelada de arándanos. Esos mismos arándanos que has ido a recoger con los suegros, sabes? Todo muy bonito, suavesito, como si ya fuéramos maduros. Como si ya fuéramos maduros. Como si ya hubiéramos madurado.