Tengo como lema personal no hacer críticas para Absolut de discos de grupos demasiado amigos. Y tengo varias buenas razones para ello: la primera es que si el disco en cuestión me gusta, me da miedo que la crítica no acabe siendo tal sino una especie de felación interminable, parecida a los dossiers de prensa que entregan los sellos a las revistas musicales. Ya sabeis, cualquier grupo mediocre de serie Z acaba facturando un “paso adelante en su ya dilatada carrera” y bla bla bla…

La segunda razón es que si el artefacto en cuestión no me ha gustado hay que hacer mil piruetas y tirar de segundos sentidos y verdades a medias para no pelearte ni decepcionar al grupo de amigos en cuestión, que con toda su buena fe te han dado ese disco que estás a punto de destripar. Y eso es feo y no se hace, caca. La amistad ante todo. Por eso no crítico discos de amigos.

Pero en este caso, el del último single de Nueva Vulcano, voy a hacer una excepción. Y la única razón es porque desde que salió (que ya hace) llevo tiempo esperando leer la crítica que merece y nadie ha tenido la iniciativa de hacerla. Y es una pena, porque “Los días señalados EP” es un disco redondo (y no me hagan el chiste fácil).

Personalmente me recuerda a esos singles intachables que sacaba Dischord hace quince o veinte años –que se dice rápido–: el de Egg Hunt, el “Tongues” de Jawbox, “2 songs” de Circus Lupus, por decir unos cuantos.

No creo que me recuerden a esos artefactos discordianos tanto por el estilo como en la vaga sensación de déjà vu que da escuchar un vinilo de siete pulgadas que contiene dos canciones como dos soles, una en cada cara, con la facultad de pegarse en tu cerebro como los caramelos de toffee a tus muelas. Nada más y nada menos.

Y no sólo eso, porque tanto “Mano izquierda” como “Predominio del sol” se han convertido en mis canciones favoritas de Nueva Vulcano. Recalco: MIS CANCIONES FAVORITAS DE NUEVA VULCANO, no “dos de mis canciones”. Las dos están en el podio, turnándose los puestos uno y dos, un día una y el otro la otra.

¿Por qué? Pues porque aparte de ser dos hits pegajosos, bailongos y ruidosos como los que más, Artur Estrada, amigo-guitarrista-cantante-letrista-director-de-cine, parece haber encontrado su estilo de escribir, en unas letras más directas y concisas y sin irse por las ramas. Queda poco de ese estilo barroco que le valió una de las críticas con más mala baba que estos ojitos hayan leído. Por fin sus crípticas historias personales se concretan en unas estrofas que ponen la carne de gallina. Quizás pensareis que me hago mayor, que cada día estoy más sensiblero y que últimamente cualquier cosa me eriza los folículos de la epidermis. No es así. Esto vale la pena, chicos.

Para terminar esta crítica excepcional sólo me queda esperar que Nueva Vulcano (los Nueva para los amigos) sigan por estos derroteros y hagan el elepé (en vinilo, por favor) que todos estamos esperando con ansia. Gracias.