Memphis debe arder. Sobre todo ahora que ha acabado la temporada regular de la NBA y el equipo de la ciudad ha sido uno de los peores. Desde que Pau Gasol se fue a triunfar con los glamourosos Lakers, su colega Juan Carlos Navarro se consolaba contando los cada vez menos triples que le quedaban para batir el récord de Kerry Kittles, el novato que más tiros de tres había logrado en un primer año. También contaba los días que quedaban para que acabase la temporada regular y poder entonces negociar su salida a otra ciudad con un equipo más sólido. Finalmente el récord no ha sido batido pero la salida de Navarro está próxima así que Memphis ya puede empezar a arder.
Asociaciones de ideas baloncestísticas aparte, este CD del sello Trustkill podría ser la cerilla que prendiera fuego a la ciudad de Elvis. Tras unas primeras escuchas en las que cuesta pillarles el rollo, Memphis may fire van consolidando su propuesta. Y es que este mini-álbum homónimo de tan sólo cinco temas empieza sonando Rockin’ Hardcore, para poco después estallar según los postulados de la nueva escuela y, acto seguido, bajar hasta el piñón del emo. Y vuelta a empezar. Todo esto en la misma canción, la primera, “Cowbell’s makin’ a comeback”.
Pero no es la única en la que pasa esto, sino que es la tónica general de la propuesta incendiaria de Memphis may fire. Veinte minutos que parecen, a priori, una amalgama de ruidos y un corta-y-pega de diferentes escuelas, sin orden ni concierto, pero que conforme se suceden las escuchas cualquier oyente mínimamente paciente y atento puede ir descubriendo el orden dentro del aparente caos.
Mientras tanto, las guitarras suenan esencialmente metálicas aunque la sorpresa se aprecia cuando, tras unos instantes en los que se acaban de desquiciar, las mismas se tornan calmadas como las aguas de un turbulento río que vuelven a su cauce. Por otro lado, los registros vocales tampoco responden a la ortodoxia: melodía, chillidos, graves, guturales… hay espacio para todos ellos. ¿A alguien le suena una gran banda llamada Haste? Pues puede ser una buena referencia para situar las coordenadas de Memphis may fire.
Al igual que la música, los títulos y los textos de este grupo son poco convencionales, más bien tirando a enrevesados y casi ininteligibles. Menos mal que tan sólo son cinco canciones con sus correspondientes letras, que sino empezaría a pensar que mis conocimientos del inglés van decreciendo con el paso del tiempo. Ya sólo queda pues esperar a un álbum completo que confirme las buenas intenciones de Memphis may fire, una banda poco ortodoxa.





Viernes, 25 de Abril, 2008
10:09
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