Oscuridad es el adjetivo que mejor resume el trabajo de iLiKETRAiNS. Para su puesta en largo han decidido seguir con este calificativo adquirido anteriormente con sus singles y su primer EP. La diferencia ahora radica en la calidad, si antes sonaban dentro del molde clásico del post-rock oscuro e intimista, ahora la gama de matices varía más, aunque sin llegar a separarse del género.
Progress – Reform (2006) supuso para los amantes de este sonido un descubrimiento al que añadir en su discoteca particular. La cercanía a Godspeed You Black Emperor! era palpable y muy agradecida, grandes solos instrumentales que llegaban al punto álgido del tema y rompían sin dilación. Ahora los de Leeds han fichado para el label inglés Beggars Banquet tras pasar por Fierce Panda Records. El fichaje demuestra la calidad del proyecto ya que el catálogo de Beggars no es precisamente de bajo nivel, a lo que va unido la relevancia que han llegado a conseguir iLiKETRAiNS siendo portadas de publicaciones tan dispares como NME o Financial Times. Por los pasos dados hasta ahora la publicación en largo sólo podría traer buenas noticias si continuaban con lo hecho.
El resultado es soberbio, ya no sólo desde el punto de vista del género, sino como obra artística. Goza de todos los componentes necesarios para ser disfrutada sin cansarse de ella. Desde el diseño del trabajo, donde se apuesta por la unión entre dibujo y cartón para proteger al disco, hasta la carga histórica de las letras. Estas últimas conjugan un álbum conceptual formando un manual con el que intentar ayudar al ser humano a que no caiga en los mismos errores históricos que hasta ahora ha ido repitiendo cíclicamente.
Así nos encontramos con grandes acontecimientos pasados, desde los juicios de las brujas de Salem (“We Go Hunting”) hasta la huida de la primera persona de la República Democrática Alemana (“Come Over”), pasando por la plaga bubónica que llegó a Eyam tras extenderse por Londres en 1965 (“We All Fall Down”). La intención por parte de los de Leeds de conseguir transmitir una enseñanza con estos temas, carga de valor añadido a cada canción por encima de letras banales en las que el valor es mínimo frente a la melodía. La única pega con la que podemos topar es la constancia en la voz de David Martin, es casi nula la variación de su tono durante todo el disco. Mantiene el fraseo en todas las partes igual, no hay ningún verso, por mucha carga dramática que lleve, que sea entonado diferente. Resultado que no empaña el conjunto, pero si hubiese sido diferente quizás estaríamos ante una obra de mayor calidad.
El punto álgido es conseguido al final, con el recuerdo al único primer ministro británico asesinado, “Spencer Perceval”. Son nueve minutos donde se crea una atmósfera en la que diferentes ritmos van entrando y variando el sonido, solemne tras un inicio apagado y una mitad en la que la mecha explota como anticipo del final instrumental en el que la batería y las guitarras tienen el dominio.
El resto de las canciones varían entre tempos más movidos y otros calmados, teniendo casi todas un final potente con el que rematar sea cual sea la melodía previa a ello. “We All Fall Down” consigue un inicio increíble, el cual “The Deception” mantiene dando una visión pesimista del mundo acrecentada por “Death of an Idealist”, dejando la temática para que “Death Is the End” ponga el remache final para cerrar el conjunto. Un conjunto que bien recuerda a The Black Heart Procession o a Sigur Rós, con el que la presentación de iLiKETRAiNS no sólo mantiene la calidad demostrada hasta ahora, sino que se convierte en otro grupo a seguir dentro del género.





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