No hay frontera clara entre independencia y ventas masivas, como no existe una línea que defina estilos. Idlewild están de vuelta para demostrarlo; conozco pocas bandas que hayan cambiado tanto desde sus inicios y que, al mismo tiempo, suenen siempre y sólo a ellos.

Hace muchos años, un buen amigo me pasó un cassette (¡original!) de Hope is Important. “Estos son escoceses, te gustarán”. Yo por entonces vivía inmerso en la neblina de grupos como Sunny Day Real State, así que me distanciaba bastante de lo que él me ofrecía. Aun así, me gustó. Había algo que traspasaba su pose punk, y con el tiempo supe qué era: su cantante, Roody Woomble, se esforzaba en aportar melodía en medio de la masa sonora.

Con el tiempo, se le ha allanado el camino y a cada disco lo ha ido teniendo más fácil. Sin prejuicios, han ido abandonando la militancia (la mala, esa que viene por pura cabezonería) y abriendo caminos para sacar el máximo partido a los textos y las melodías de su cantante. 100 broken Windows y The Remote Part avisaban, pero el cambio definitivo vino con Warnings / Promises, para mí su mejor disco con diferencia.

Ahora, su regreso alterna grandes temas con algunas canciones más cansinas; podría decirse que la primera mitad del disco supera con creces a la segunda. Destacan If it takes you home, No Emotion, A ghost in the Arcade y la titular Make Another World.

No es su mejor disco, pero me vale con encontrar que hay algo que sigue vivo, que las letras siguen abrazadas a sus temas de siempre (exilio urbano, desubicación, romanticismo como vía de escape), que ahí siguen los coros bien presentes, como el talento que les acompaña y que hace que algunas de sus composiciones queden incrustadas en tu cabeza durante unos cuantos días.

Total, un disco que no es imprescindible, pero sí muy necesario. Necesario para hacernos tararear sin darnos cuenta y dejar las melodías enrevesadas sólo para cuando te apetezca. Y eso, de vez en cuando, ya da para mucho.