Los cabezones riffs iniciales de “Death Is This communion” ya deja a las claras qué podemos encontrar en el nuevo disco de HIGH ON FIRE. Y eso no será otra cosa que ritmos trotones como el caballo de Átila, voces cascadas deudoras del abuelito Lemmy Kilmister y guitarras afinadas lo más gravemente posible que de tan machaconas podrían confundirse con martillos pilones. Vamos, que esto es jevis del güeno, de ése que evita solos innecesarios de guitarras y voces agudas de castrados.

Para mi lo mejor del disco es la brutal marcialidad de los ritmos, ante los que me rindo sin condiciones.
El disco es sí mismo es muy bueno y si no fuese por momentos realmente sorprendentes, como la arábica “Khanrad’s Wall”, la ritmica “Headhunter”, sería una extenuante batalla de 56 minutos en los que no se permiten prisioneros ni treguas. Así vamos del metal vikingo de “Waste Of Tiamat” al punk-rock macarra de “Rumors Of War”, una hija bastarda de MOTORHEAD, pasando por la épica de “Dii” o el doom de “Ethereal”.

La producción corre a cargo de Jack Endino, un tanto olvidado tras el grunge y al que más de uno debería recurrir a partir de ahora.