Lo confieso: he estado dos años bastante desconectado de lo que se cocía en Bleecher Street, con la honrosa excepción de Lungfish. La culpa la tienen sobretodo los soporíferos The Evens, pero también bandas como El Guapo, Medications o Black Eyes. Confieso que incluso he llegado a decir cosas malas sobre Ian Mac Kaye en público, por razones que ahora mismo no vienen al caso. Pero por lo que leo en las reseñas publicadas por aquí, parece que voy a tener que acercarme por allí más a menudo.
A ver, aprecio el hecho de que en los últimos, digamos, cinco años Dischord haya publicado discos que se apartan bastante del canon estético característico del sello de Washington, a saber: guitarras angulosas sobre ritmos aparentemente desestructurados y letras crípticamente políticas o políticamente crípticas. En mi opinión el grupo que mejor supo condensar este cambio estilístico fueron los memorables e injustamente infravalorados Faraquet.
The Evens (o El Guapo, por ejemplo) no suenan a Fugazi, vale, pero eso no significa nada. Que sea diferente no significa forzosamente que sea más interesante. Pero vaya, creo que todo esto son cosas mías, porque a la gente parecen gustarle The Evens o Medications.
Pero lo que me ha hecho recuperar el interés en el sello ha sido el segundo disco de French Toast, mira por dónde.
Nunca he sido muy fan de Nation Of Ulysses ni de The Make Up, así que me acerqué al segundo disco largo del grupo -antes hubo dos eps- sin muchos complejos ni (leer más arriba) muchas expectativas.
Una ley no escrita dice que si has tocado en un grupo publicado por Dischord, también has publicado discos con otras dos o siete bandas. En French Toast encontramos a James Canty (Nation Of Ulysses, The Make Up), a Jerry Busher (percusionista en los Fugazi circa “The Argument” y exbatería de Fidelity Jones, con gente de Beefeater y Holly Rollers) y a Ben Gilligan, que, por cierto, no estaba en el primer disco del grupo. A los controles, Brendan Canty (Rites Of Spring, Fugazi), que al parecer le va cogiendo el gustillo a esto de producir, porque últimamente, además de llevar el proyecto de “Burn To Shine” y de componer bandas sonoras para documentales del Discovery Channel, ha producido los últimos discos de Ted Leo y The Thermals. Busher y Brendan Canty coincidieron en un proyecto musical llamado Garland Of Hours, en el que también estaba Amy Domingues.
Uno tiene la sensación que en Dischord han grabado básicamente quince personas en cuarenta proyectos musicales diferentes.
Jerry Busher y James Canty fueron los impulsores de aquel -disparatado para unos, interesante para otros (entre los que me incluyo)- peculiar combo llamado All Scars, uno de los proyectos más vanguardistas que jamás haya publicado Dischord (lo sacó Slowdime, pero bueno yo creo que lo podemos contar como Dischord, you know). No os asusteis. Para quien no conozca a French Toast, el referente de All Scars (quien podrá olvidar aquel concierto que dieron en el Astin hace unos años?) no es vinculante. French Toast hacen canciones. De hecho, son los tres componentes del grupo por separado los que las componen. Y los tres cantan sus propias canciones, y además se intercambian los instrumentos sin parar. Lo bueno: mucha variedad. Lo malo: poca cohesión. “Ingleside Terrace” es más una colección de canciones que un disco, no sé si me entendeis. Es lo que pasaba con Go Betweens, por ejemplo. Si las canciones son realmente buenas, no importa, pero si no lo son… Algunas de las de French Toast son realmente buenas (mis favoritas son las de Busher, y entre ellas, “Protest Sign” con esa pegadiza línea de bajo a lo Joy Division), y otras no tanto. Pero no preocuparse: encontramos más canciones buenas que regulares (malas malas, ninguna).
La variedad estilística y la calidad de las canciones hacen que el disco pase sin mayores sobresaltos; de esos discos que llegas al final y dices “ya está?” y lo pones otra vez. El disco fluye con una vibración saludablemente pop, con melodías desacomplejadas, y algún momentillo más oscuro y/o experimental. Bajo ningún concepto se puede decir de esto que es post hardcore.
Disco bastante recomendable en definitiva, pero que tampoco pasará a la historia de las sagradas escrituras de Bleecher Street.
Puedes encontrar discos de French Toast en la tienda de BCore





Lunes, 26 de Marzo, 2007
4:59
Carlos Alonso
Yo también he dicho cositas malas de McKaye. Hace años que el personaje de McKaye está muy por encima de su música. Cuando leo entrevistas con él, pienso: que tipo tan “chachi”, qué ideas, que actitud! Cuando escucho la música que hace, pienso: que tipo más pesado. Hay un poco de culto entorno a McKaye, y ya se sabe que los cultos nunca son buenos.
Saludos Miroslai.
Fdo: el Puretilla
Lunes, 26 de Marzo, 2007
6:00
Miroslafens
…por no hablar de lo gordos que tiene los tobillos y de que demasiadas veces aparece con gorros de pitufo
Lunes, 26 de Marzo, 2007
6:03
Miroslafens
…por no hablar de lo gordos que tiene los tobillos y de que demasiadas veces aparece con gorros de pitufo.
Carlos, para resarcirte de tu anti-modernez, te recomiendo que te hagas unos tatoos de !!!, te tiñas el pelo de negro y te compres unos pitillos de esos tan modelnos. y, luego, si tienes tiempo, si acaso te compras unos discos.
Viernes, 13 de Abril, 2007
9:38
Beni
anda, estaba convencido de que en esta reseña leeria las palabras “Talking” y “Heads” juntas
Viernes, 13 de Abril, 2007
10:38
miros Doctor J
También he leído que sonaban a Wire (de los uqe sólo tengo los tres primeros), pero no me lo parece.. a tí te suena a Talking Heads? La voz de David Byrne es inimitable (bueno, el tontainas de Clap Your Hands la imita bastante bien)