Esto es un enorme disco de debut. Digo esto porque Cutting Edge suena enérgico como se supone sólo podría sonar una banda con poco recorrido y mucho talento, dispuesta a comerse el mundo sala a sala, rompiendo cuerdas al mismo ritmo que rompe oídos.
Sí, ya sé que detrás de Franky Lee hay de todo menos novatos: dirige el cotarro Mathias Färm, artífice de algunos de los mejores momentos de los enormes Millencolin. Sus escuderos no le andan a la zaga: Fredrik Granberg termina de destrozar las baquetas que le quedan vivas cuando para con Randy; Magnus Hgers hace lo propio con las cuerdas que le sobran de sus ensayos con The Peepshows. Tres grupazos de ese país bárbaro que es Suecia, comparten créditos en un disco que desde el primer tema te hace afilar los dientes y hace eterna la espera para el concierto que vas a ir a ver esta noche.
Lo que tendrán estos suecos para ser seguramente la mejor cantera garajera de Europa, eso ya nos lo hemos preguntado tantas veces que mejor obviarlo. Retomando, pueden alardear de recobrar con una facilidad envidiable la rabia adolescente y congelarla de por vida en sus corazones y en sus músculos.
Al amparo de esa discográfica que es un seguro de vida llamada Burning Heart, Franky Lee no dan tregua.
Destaco Pick Your Poison y Angles por destacar algo dentro del disco, pero lo cierto es que algo muy injusto. Esto sólo puede entenderse como una entrega que de principio a fin mantiene el listón alto y, como es de merecer, siempre da la sensación de estar forzando la máquina sin perder un ápice de emoción y seguridad.
Este Mathias Färm entra en el perfil de héroes rockeros a los que tenemos que rendir tributo: fieles y orgullosos de sí mismos, como el Greg Dulli que a pesar de haberse sometido a una “limpieza” sigue apretándonos las tuercas con The Twilight Singers. Gente hecha para dar guerra por el simple placer de darla, y con un talento innato para contagiar esas ganas de gritarlo todo.
No te quepa duda: estos no van a parar. Mientras les queden fuerzas, van a seguir entregándote joyas como ésta, para hacerte sentir como si estuvieras escuchando por primera vez algo con una estructura (no nos engañemos) tan básica como es el punk rock. Para que te parezca que cada disco suyo es un disco de debut. Yo que tú dejaría lo del concierto ese al que ibas a ir esta noche: no serán tan buenos.





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