¿El objeto o el sujeto? En este caso el sujeto. Es decir: yo. Y dos condicionantes alrededor de ese Yo: primero, una fastidiosa incapacidad para lamer traseros. En segundo lugar, un tilín sobre el estómago que me avisa: no se puede perder el sentido crítico. Me explico: el ‘zine Follón es un buen artefacto. Lo hacen amigos (hasta me sacan en los zenquius: “cría cuervos…”, pensarán ahora).

Los textos están moderadamente bien y se nota que hay pasión… pero, pero, pero. Ya saben que viajo acompañado de una buena ristra de peros.
Y el pero, en este caso, es que este Follón no me llega.
Recuerdo que Mecir, el predecesor de follón, me atrapaba entre sus páginas como el kraken. Algo que no me pasa con este.

No me llega porque, aunque partíamos de gustos similares, Manel –el alma pater de todo esto- se ha ido hacia el ruido, las cosas estruendosas y caóticas. Y yo no le he seguido durante el viraje. Más bien sigo en el mismo sitio, con un poco de punk y otro poco de pop en el tocadiscos. Sí, soy uno de esos patéticos inmovilistas que odian Lo Nuevo.

¿Y puedo hacer un elogio de un zine en el que hay muy poquita referencia musical compartida? Pse. Puedo hacer esto. No mucho más.
También está –y de nuevo señalo al sujeto que escribe esto- esa intolerancia mía hacia los escritos que apuntan inspiración de Foster Wallace o de los nuevos narradores estadounidenses, a los que veo como una panda de petardos con sobredosis de taller literario. Y he advertido algo de eso por aquí. Escritos que dejan ver algo de tedio urbanita y algo de autocontemplación. No son para mí.

Claro que también están los artículos de Uri, que según su autor deberían hacerme cambiar de opinión: uno sobre Screaming Trees –cuya admiración corta Oriol en el devenir grunge de la banda- y otro sobre The Ex, a quienes he escuchado más por sus inclinaciones políticas que por el ruidote que hacen, que no está mal. Pero nada. Otro pero. He leído muchas cosas mejores de Uri en otros fanzines.

Tampoco me ha gustado que se de por supuesto que la gente de Barcelona (que es donde mayormente se va a distribuir esto) sabe inglés. Prefiero las entrevistas traducidas. No hay aquí ninguna disertación de Terry Eagleton que pueda justificar el original.

En fin: lo lamento, pero esta reseña debía ser así, porque si Manel hace otro fanzine, (y me perdona por esto y me lo deja leer) y a mí realmente me gusta su nuevo engendro, se lo diré y entonces me creerá. No le pasará eso que le pasa a la gente cuando preguntan por lo suyo, que es una formalidad como preguntar ¿qué tal?
Que no significa nada, vaya.