El hecho de que se haya reeditado la discografía de Flipper podria hacer pensar que el interés por esta banda marginal se ha renovado, pero no nos engañemos, en su época nunca hubo un verdadero interés por Flipper, por lo menos en el estado.
Dejados a un lado del primer hardcore, en el que se involucraron más por actitud que por música, Flipper, como, en cierto modo Wipers o Minutemen, fue un grupo demasiado iconoclasta para integrarse en el dogmático y musicalmente delimitado universo Hardcore/Punk de principios de los 80.
Aún así, cabe reconocer que el espíritu de Flipper guarda un cierto paralelismo con lo que hacían las primeras bandas de hardcore de Boston o Washington. Del mismo modo que grupos como VOID, SSD, Gang Green o State of Alert se dedicaban a llevar hasta el extremo el punk monolítico a base de gritar más e ir más deprisa, Flipper llevó hasta sus últimas consecuencias el afterpunk nihilista de bandas como PIL o Bauhaus, haciéndolo más lento, más repetitivo, más angustioso, más cargante…
De todos modos, de los cuatro discos que forman la discografía de Flipper, el que he elegido reseñar es quizás el menos asfixiante. Aquí la durada de las canciones no supera lo que un devorador de estribillos como yo puede soportar, y las canciones guardan un ápice de ese hooliganismo siniestro que tan bien sabían administrar los UK Subs. Este primer largo de Flipper, editado en el 81, es con diferencia su disco más convencional, mucho más punk y menos “pre-stoner” que los siguientes. Aún así ya se intuye una fijación por crear atmósfera repitiendo riffs y frases de voz, costumbre que en sus siguientes discos incrementará hasta llegar a meter el oyente en una especie de trance agónico. Personalmente tengo la sospecha de que si la psicodélia era la música natural que surge del LSD, el sonido de Flipper debe ser el que emerge directamente de la heroína.
Ya para terminar quisiera endosar aquí un observación que me parece pertinente, y es que si no fuera porque en los 90’s un tal Kurt Cobain repitió insistentemente que entre sus bandas favoritas estaban Flipper o Wipers, hoy en día estos grupos seguirían tan en el anonimato, y sus discos serían tan difíciles de encontrar, como los de The Eat, Saccharine Trust y otros bichos raros de esa inagotable generación.





Martes, 26 de Enero, 2010
10:52
Dave
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