Tensa, difícil, áspera, intensa, visceral, compleja, fiera… son adjetivos que aparecen en la ficha que allmusic.com tiene del grupo de San Francisco Erase Errata. No podría estar más de acuerdo.
No creo que a estas alturas haga falta presentar a Erase Errata, una de las bandas más sólidas e interesantes que ha salido del underground estadounidense en los últimos diez años: tres discos como tres pepinos gigantes, multitud de singles –algunos de ellos compartidos con Sonic Youth, Black Dice, Numbers o The Need-; cambios de formación (empezaron siendo cuatro y ahora son tres) y de sello (de Troubleman a Kill Rock Stars); album de remezclas a cargo de, entre otros, Matmos o Kid 606; un infeccioso directo que hemos podido presenciar en la penínusla más de una vez (atención, el próximo Viernes 4 de Mayo tocan en la sala Nasti de Madrid)… Razones todas ellas que afianzan a Erase Errata en el olimpo de “grupos que influyen a muchos otros grupos”. Aunque la principal razón, aquello que hará que pongamos este disco a nuestros nietos y nos pongamos pesados, es la música, las Canciones. Ese sonido característico del grupo, nervioso, urgente, construido sobre la improvisación y la disonancia, que les emparenta directamente con una tradición que arranca en Captain Beefheart (en pie) y pasa por la NYC de la no wave. Pero sobretodo, Ese Pedazo de Ritmo. En este disco más que en los anteriores: Tanto en “Other Animals” como en “At Crystal Palace”, las canciones parecían ser pequeños átomos llenos de ritmo formadas por otros átomos más pequeños. En “Nightlife”, esos átomos son más gordos y ocupan toda la canción entera. Antes había como cinco o seis ideas en cada canción y ahora también están, sólo que giran alrededor de la Idea Madre (si a estas alturas ya me habeis enviado a la mierda, lo entenderé perfectamente).

Supongo que todo esto hace que el sonido de Erase Errata en el 2006 sea más accesible -no hace falta decir que me da absolutamente lo mismo-, pero lo que sí es seguro es que favorece a la Implantación Directa y Permanente del Ritmo en Nuestras Neuronas. Este es el disco más rítmico del grupo, su disco más Minutemen o más Liars (circa “They Were Wrong…”), hasta el punto de que estoy seguro que si el disco no tuviera voz ni guitarras, seguiría siendo muy interesante. Es también su disco más oscuro y el más político (no hace falta haber ido a la universidad para ver esto que os digo: la tercera canción del disco se llama “Another Genius Idea From Our Government”). El que mejor y más variado sonido tiene (Chris Woodhose –conocido por su trabajo con los estimables Aframes- y Eli Crews a los controles), y en el que la voz tiene más presencia. En sus discos anteriores, la voz de Jenny Hoyston (al igual que ese sonido chirriante, oxidado) podían llegar a ser un poco cargantes, aunque me huele que eso era totalmente intencionado. En “Nightlife” las voces suenan más diferentes entre sí y desprenden mucha más seguridad, tienen más presencia.

Un disco redondo (humor, amigos), que sigue sonando extraño y enigmático como los discos de Captain Beefheart (en pie), apabullantemente rítimco como los de los Minutemen y ruidoso y oscuro como los que Sonic Youth sacó en SST. Ya tardais. Vosotros quedaros con ¡!! y con Radio 4 (inofensiva muchachada WASP haciéndose el negro) que yo me voy con las Erase Errata.