Cuando un disco te entra por primera vez sin haberlo precedido de prejuicios de ningún tipo, ni negativos ni positivos, condicionando así la escucha, es que el disco es bueno. No hay más. Si el disco te atrapa con un ritmo sencillo pero bien elaborado y contagioso que hace que no pares de marcar el ritmo con el pie, las manos siguiendo el compás, e imaginándote tocándolo con la guitarra, es que el disco es bueno. Es cierto, luego se le pueden sacar detalles, algún que otro matiz, ¿pero para qué? Tú ya estás disfrutando de la música que es el objetivo primordial.

Y esto pasa nada más poner Pink Butterfly (2007), el mini-cd con el que se presentan El Guisante Mágico. Sofa Records, división de Sofa Experience Communications, lanza su segunda propuesta musical tras Porcelain. Formado por seis miembros nada menos: Aldo Comas, Borja Rosal, Aleix Clavera, Martí Tioliver, Laura Rodriguez y Joan Pamies. Cada uno aporta un matiz diferente. Voces, Guitarras, batería, bajo, una harmónica y un saxo son los instrumentos que forman el sonido festivo y alegre del trabajo. Un verdadero acierto introducir el saxo de Martí Tioliver junto con los coros, con la batería de Aleix Clavera tocada en plan jazzie más la voz de Aldo Comas consiguiendo una de las mejores en cuanto a ritmo en “South Road”. Las restantes tienen para todo: desde dedicarle a Elliot Smith una canción (“Crazy pop songs were announcing the raising of charm and beauty. So now the song will not be sad cause Elliot will be alive”), a jugar con la variación del tempo en la alocada “Heaven of Dogs”, pasando por el folk-pop de “Little Blind Joe” y “The Sheperd” y el folk donde predomina más la voz con una buena aportación instrumental en “Curry and Wine”.

Como cuando Adam Green le da por experimentar en una línea entre el pop y el folk, como South San Gabriel en un tempo más acelerado, como Cat Power en sus momentos más claros. El Guisante Mágico se ha marcado una carta de presentación para el folk como Architecture In Helsinki lo hizo con el pop en Like A Call (2003), dándole alegría al asunto y evolucionando en la sencillez; ¿y para qué más?