Esto es lo que le falta a la música de por aquí, nuevos sonidos, propuestas que se salgan del indie nacional estereotipado por antonomasia. Levantarse un día y encontrar un grupo que coja la estela del blues, un blues que supuso el origen de la música y por tanto con una influencia absoluta sobre cualquier género musical existente. En el 2007 aún hoy se sigue reformulando uno de los estilos más antiguos; Audience, grupo bizkaino, son los protagonistas en este caso del experimento.

El quinteto formado por Hannot Mintegia (voz, guitarra, trompeta), Gaizka Insunza (voces, guitarra, piano), Ager Insunza (voces, violín, lap steel, guitarra, piano), Andoni Lauzirika (bajo), y Mikel Sagarna (batería), decide aclarar su sonido y desnudar más sus orígenes que en sus anteriores trabajos. Llevaban cuatro años de parón discográfico lo cual no significa un parón en los escenarios de los que eran habituales, y en los que se ha gestado la mejora de su trayectoria.

Una trayectoria que bien bebe del blues de Clarence ‘Gatemouth’ Brown, que de riffs tranquilos y vacilantes al estilo de Muddy Waters, como de la reformulación de este género por artistas de la talla de Eric Clapton o Led Zeppelin. Son pequeños temas de corta duración, en los que la melodía predomina en la mayoría de los casos por encima de la voz, el único punto que no está del todo pulido. Debido a esto la calidad de las instrumentales, o en las que la parte vocal es mínima incorporándose como un instrumento más, es mayor, creando un juego entre riffs y tempos muy de agradecer.

En gran parte de las canciones recuerdan a los estadounidenses Calexico, experimentando con el resultado y variando lo invariable sobre el hilo musical. No existe un punto fijo en el que terminar, los vaciles que construyen los temas bien pueden derivar a un lado o a otro; es ahí donde radica la genialidad del ejercicio, en experimentar y conseguir un buen resultado final.

Además del blues mezclado con el rock también hay una influencia del country-rock que por finales de los 60 comenzó a ponerse de moda. En baladas como “Complaint” o “Farmer”, y más acelerado en “Well Done” y en “In a Small Town”, posiblemente la más clásica de todas.
Un gran trabajo de un grupo que anteriormente ya había demostrado de sobra la calidad de su repertorio con sus dos primeros discos y que ahora vuelve a escena para retomar su sitio en un gran estado de forma. A disfrutar se ha dicho.