Hacía meses que se hablaba de lo que iban a sacar estos chicos de Gainesville desde una multinacional, la mayoría apuntaba hacia un disco de mierda, no lo es. Algunos integristas ya no les perdonaron que ficharan por Fat records después de su histórico y auto producido “Reinventing Axl Rose”, pero tuvieron que callarse tras escuchar ese “eternal cowboy” absolutamente perfecto, en solo dos L.P.’s habían puesto el listón a una altura que era imposible de mantener. Después sacaron “searching for a former clarity”, un disco producido por J. Robbins que se distanciaba ligeramente de sus maquetas y e.p.’s acústicos así como de los dos LP’s de folkpunk. El disco contenía un par de canciones bailongas, lo que sirvió a alguien del Mondo Sonoro para compararles vergonzosamente con Franz Ferdinand, a eso se le llama no tener recursos. Al año apareció un directo prescindible y ahora esto, editado por Sire, una filial de Warner Music. En el dvd “we’re never going home” se reían de los representantes de las multinacionales que les perseguían, alardeaban de poder prescindir de ellos, por esto me cuesta entender porque lo han hecho, habiendo sellos independientes tan grandes como Fat o Epitaph no les era necesario entrar en el mainstream para llegar a más gente, ni siquiera para sacar tajada… tenían un público fiel que les veneraba, un ideario anarquista bastante particular y un bagaje en el DIY que ya les había llevado por todo el mundo antes de ser conocidos, además se estaban comiendo el mundo desde Fat. Lo de Warner no era necesario, pero allá ellos.

Hablemos del disco, es bueno sin estar a la altura, tiene varios temas bastante redondos y un par de tostones que a base de escuchas van mostrando resortes interesantes, pero falta esa frescura de las canciones que se te metían dentro a la primera, esas que coreabas en la ducha inconscientemente hasta que estabas a punto de resbalar y te dabas cuenta de que te habías puesto a bailar. El disco empieza con 4 canciones que generan unas expectativas que no se cumplen, enseguida se hecha de menos una de sus mayores virtudes: la combinación de 4 voces en los coros, ni siquiera los berridos de Gabel alcanzan el nivel de desgarro y emoción a que nos tiene acostumbrados. En algunos momentos incluso parece que se apunten a esto del punk discotequero, aún así prefieren beber de fiebre del sábado noche que de Gang of Four, eso les honra y les permite componer la inaudita “Stop”, ecuador y cumbre del álbum. A partir de aquí la cosa pierde fuerza, es como si a medida que avanza del disco se vayan haciendo mayores y perdiendo gancho, no hay himnos ni melodías excesivas, no hay temas a flor de piel, hasta la cagan tremendamente volviendo a grabar la ya editada “American’s Abroad”, canción que ilustra perfectamente el bajón de intensidad respecto a sus anteriores trabajos, seguida de la única canción realmente mala que han hecho en 10 años de carrera, la casi grunge “Animal”.

Eso sí, las letras como siempre impecables, prosas explicitas sobre las experiencias del grupo o sobre la situación su país combinadas con hermosos poemas entorno a relaciones humanas y pensamientos íntimos, no es casualidad que sean del mismo pueblo que Hot Water Music.

Bien, ya lo he hecho, he hablado mal de Against Me!, ahora me toca redimirme, sigo pensando que son lo mejor que le ha pasado al punk desde la explosión de mediados de los 90. Pues lo que significó dentro el underground mundial la edición del “Reinventing Axl Rose” (aunque en el estado apenas tuviera distribución) es algo solo comparable a la aparición del “Shape of punk to come” de Refused, con la diferencia que para los de Gainesville era el primer disco. Y para volverles a dejar donde se merecen decir que hace apenas tres semanas les estuve viendo tocar y siguen haciéndolo en lugares pequeños (300 personas) rodeados de puños al aire y un público extasiado que canta todas las canciones de principio a fin, empalmando temas de los cuatro discos sin que falte ninguna de sus joyas, bueno, quizá “Still love you Julie”, pero cuando se empieza un concierto con “Pints of guinnes make me strong” queda todo perdonado.

Termino con la primera frase del disco y algunas que la acompañan, que ellos mismos expliquen sus intenciones:
“We can’t control the medium. We can’t control the context of presentation…
We can be the bands we want to hear, we can define our own generation…
No signs of original thought in the mainstream. Is there anybody on the receiving end?
We can eclipse all that came before us.”