Este grupo me tiene fascinado. Me enerva y atrae su portada, sin duda maliciosa y abierta a múltiples interpretaciones, tanto como ese logo suyo parecido a un pentagrama satanista con más líneas de las debidas. Pero lo que de verdad me fascina es la foto interior de un miembro del grupo con la chaqueta en llamas posando tan tranquilo, ante la pasividad de sus compañeros. No sé si alguna vez habéis sentido la necesidad de pillaros un disco viendo las fotos de los tipos que conforman el grupo (yo sí), pues esa foto es de las que me atrae hacia el grupo más que nada. Más inclusive que la música. Me obliga a querer saber de ellos, a querer verlos en directo, porque me augura cosas muy buenas.
Pero CPC Gangbangs no me atraen solo por sus tonteos con el fuego (de KISS a MURDER CITY DEVILS pasando por Steve Albini ya ha habido unos cuantos pirómanos en el mundo del rock), hay algo más en su garage-punk marrullero y ruidoso que fascina y desconcierta.
Pueden jugar a ser BEHAVE AND THE BARRACUDAS en “Jeff Starship”, ser los niños brutos del garage tirando pedradas como “Teenage Crimewave” o “One More Girl”, dejarse querer por el acople cacofónico y aparentemente sin sentido de “Mechanical Man” , machacar el wahwah a lo MUDHONEY en “Gone Black”, o incluso ser más punkis que ninguno en “Driving Me To Habit” y “Coke Blues” pero para mi tienen un “je ne sais quoi” irreverente y ceporro camuflado de amateurismo que les hace altamente recomendables. A su favor diré también que oyendo este disco me he tropezado con cosas que me han hecho acordarme de ZEN GUERILLA, BLACK FLAG, MC5, JESUS LIZARD o PISSED JEANS (más los nombres anteriormente mencionados) ordenados sin ton ni son en un discurso propio, dentro de lo que permite un estilo tan limitado como el garage.
De todas formas y por lo que he podido ver en Youtube creo que sería mejor recomendar uno de sus directos y no este disco. Hasta que llegue la hora de poder verlos en directo (si es que algún día llega) no nos queda más remedio que disfrutar del disco.





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