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“Once” es la enésima muestra de que con cuatro duros se puede hacer buen cine. La peli en sí es de lo más tonto, pero a mí por lo menos ha conseguido emocionarme. La historia es muy sencilla: un músico callejero irlandés, Glen Hasard (cantante de THE FRAMES en la vida real), conoce a una emigrante del este en las calles de Dublín y a partir de ahí empieza una relación de amistad que bordea en más de un momento el romance. Y dicho así la peli puede repeler al pensar en las más infames películas románticas que de tiempo en tiempo se estrenan. Pero es que aún así, puede repeler más si pensamos que encima la relación está hilvanada por la música lo que la da a la película un carácter cercano al musical. Y para nada , oye.

Yo creo que la prueba de fuego para saber si vas a aguantar “Once” está a los pocos minutos de empezar la película, cuando Glen Hasard interpreta “Say It To Me Now”. Si se te eriza el bello será tu película sino es mejor que no aguantes los 90 minutos restantes.

La música que da forma a la película vuelve a ser otro de los factores que me intrigan en por qué me gusta esta película, porque a priori tampoco debería gustarme. Básicamente hay algunas canciones que entroncan con la tradición del folklore irlandés, como “Gold” o el medley “Broken Hearted Hoover Fixer Sucker Guy”; con canciones modernillas con tufo a lo RADIOHEAD o soy-una-BJÖRK-rechupada como “The Hill”, “Fallen From The Sky” o “If You Want Me”; y con repescas de los FRAMES, grupo que siempre me pareció un potaje indigesto de lo peor de PEARL JAM con lo más coñazo de U2, como “Falling Slowly”, “Say It To Me Now” o la impresionante “When Yo Mind’s Made Up” (que me pone los pelos como escarpias). Pero aún así la película y la banda sonora me han emocionado y gustado mucho.

Quizás sea ver lugares que conozco y me encantan, como Dublín, o una interpretación magistral de las canciones que rebosan una emoción que no conocía desde SUNNY DAY REAL ESTATE, o ver como la independencia es capaz de volver a ganar la partida a las multinacionales… Sea lo que sea, “Once” ha sido uno de los mejores momentos en mi 2.007.