
Jueves 6 de septiembre, festival fusionica ,la roca del valles , barcelona
+ CAPSULA + CAMPING + LISABÖ ,….
viernes 7 de septiembre, gaztetxe de getaria (gipuzkoa)
sabado 8 de septiembre, madrid, wurlitzer ballroom (c/ tres cruces)
http://www.chinupchinup.com
http://www.myspace.com/chinupchinup
http://www.suicidesqueeze.net
En el caso del grupo de Chicago y su segundo álbum, se hace necesario quitar el envoltorio con sumo cuidado para, a continuación, ir desencajando las distintas piezas de este rompecabezas pop. Sólo así seremos capaces de descubrir sus secretos.
El de Chin Up Chin Up es otro cuento triste con final feliz. Procedentes de bandas locales como Punjab o Nymb, Jeremy Bolen y Nathan Snydacker dieron forma al grupo en Chicago a principios del presente siglo. El bajista Chris Saathoff y el batería Chris Dye pronto completaron una formación que no tardó en recibir elogios (mención en MOJO como banda a tener en cuenta) y recoger los primeros frutos (conciertos junto a Pedro The Lion, hype creciente en el Medio Oeste…) de su pop escurridizo y floreado.
Pero la fatalidad es una vecina que siempre llama a la puerta cuando menos se la espera; y Chin Up Chin Up estaban en casa el día que esta pulsó el timbre. Tras haber publicado un maxi homónimo y en pleno proceso de grabación de su debut en largo -We Should Have Never Lived Like We Were Skycrapers (Flameshovel, 04)-, un conductor borracho que nunca paró siquiera a mirar arrolló a Saathoff a la salida de un concierto de la banda el día de San Valentín del 2004, provocándole la muerte instantánea.
El bajo de Saathoff todavía se puede oír en We Should Have Never Lived Like We Were Skycrapers salvo en el tema de cierre, carente de dicho instrumento como homenaje a su amigo muerto. Pero se trata de un rastro ya del todo perdido, que no olvidado (”these are the moments we have lost, these are the friends that we’ve become” cantan en Landlocked Lifeguards), en el segundo álbum de los de Chicago: This Harness Can’t Ride Anything.
Publicado en Estados Unidos tras el verano, el disco llega a nuestro país gracias de nuevo a la labor de Cydonia. De manera que es a ellos a quienes debemos agradecer el poder disfrutar de esta continuación natural del debut de Chin Up Chin Up que, en todo caso, se nos muestra más calmada y mejor grabada (Brian Deck ejerció las labores de productor) y, por lo tanto, de más fácil digestión.
This Harness Can’t Ride Anything es una obra relajada y reflexiva en la que, precisamente por la existencia de los mismos dentro de ella, se acaban echando de menos más momentos de nervio como la homónima canción que, de forma brillante, abre el disco. Por otra parte, este es el típico álbum en el que vas descubriendo cosas con cada nueva escucha: entre el intercambio de guitarras agudas sobre una base rítmica trotona y las modulaciones, dobleces y acompañamientos vocales se esconden una serie de serpenteantes arreglos en los que perderse y volver a encontrarse cada vez que pulsas el play.
This Harness Can’t Ride Anything y I Need A Friend With A Boat son caballos ganadores sin necesidad de más. Pero en Blankets Like Beavers tenemos un órgano a lo Stereolab; en We’ve Got To Keep Running unos teclados nueva oleros; en Landlocked Lifeguards unas teclas que hacen las veces de palmas, un banjo y un final ruidoso; en Stolen Mountains un xilófono y en Water Planes In Snow un ritmillo electrónico.
Aunque si lo tuyo no son las sorpresas, sino las melodías pegadizas que no caen ni en lo obvio ni en el olvido, este también es tu disco.
Por Zigor Cavero
http://www.heineken.es/music/articulo.asp?id=3596





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