
En un principio esto debía ser un artículo sobre el Groez Festival 08, celebrado en Bélgica hace unas semanas, donde Hot Water Music dieron un concierto de reunión que supo a gloria. Pero le he sacado punta al lápiz y me arriesgaré escribiendo algo más serio. Puede que muchos prefirierais un crónica del festival, en el que debo reconocer lo pasamos de muerte, pero llevo tiempo queriendo escribir un artículo sobre la naturaleza de esta clase de eventos y aprovecharé que empieza la temporada para repartir algo de dinamita. Sé que este no es el lugar adecuado para la clase de artículo que propongo por lo cual intentaré ser breve y conciso. Prometo no hacer un refrito del polémico artículo de Uri sobre el Primavera Sound aunque admito estar de acuerdo en por lo menos 8 de sus 10 puntos. Y sí, excluyo el Sant Feliu Fest de las siguientes consideraciones, igual que el Sugar Fest y otros eventos de naturaleza inclasificable.
Para no complicar el asunto me limitaré a hablar de los festivales musicales en su forma tradicional – los que tienen zona de acampada-, pues en su interior el encierro es completo y la analogía resulta más clara. Como ya estaréis sospechando lo que quiero plantear en el presente artículo es si los festivales músicales (así como los grandes parques temáticos) podrían ser considerados una mutación de las llamadas instituciones totales, cuyo máximo exponente son los mal llamados campos de concentración nazis. Pero no se molesten aún, dejen que me explique. Como bien sabrá quien conozca debidamente la obra de Michel Foucault, existe un reglamento interno prácticamente idéntico para cualquier recinto destinado al encierro, ya sea un hospital, una fábrica –antiguas colonias-, un campo de refugiados o un internado. Los elementos principales de este reglamento son el toque horario y la distribución del espacio, ambas sirven para gestionar ordenadamente las jornadas de los que allí permanecen.
Pensad ahora en los campos de trabajo tan objetivamente descritos por Primo Levi en “Si esto es un hombre”. Cambiad la zona de trabajos forzados por la zona de conciertos y los bloques por el camping. Está claro que las finalidades de ambos recintos difieren: en los campos nazis se pretendía producir al máximo con el mínimo coste, mientras que en los grandes festivales se pretende hacer consumir al máximo en el mínimo espacio-tiempo. Si en el primero el individuo encerrado trabajaba hasta la muerte física, en el segundo se divierte hasta la extenuación mental. Si el habitante de Auschwitz perseguía ante todo la supervivencia, el del FIB busca desesperadamente experiencias inolvidables. No fue gratuitamente que un alemán de moral dudosa y mirada afilada, al instalarse en Estados Unidos tras huir de los nazis, dijo aquello de “divertirse es estar de acuerdo”. Evidentemente no se trata de lo mismo pero ¿no podríamos estar ante otra vuelta de tuerca? A menudo hemos visto como el capitalismo aprende de sus errores igual que de sus aciertos, y lo hace transformándose rápidamente… a todo ello ¿no es evidente que actualmente el consumo tiene una importancia análoga a la que en otro tiempo tubo la producción? Entonces… ¿No es posible que en este caso concreto se esté actualizando un modo de funcionamiento –la maquinaria de encierro- de acuerdo con el capitalismo consumista de nuestra época? Ahora nadie se queja, pero el encierro sigue siendo fuente de beneficio económico. Y sí, es posible que acudamos a un festival por voluntad propia, porque hemos elegido ver a tal o tal otro grupo, pero difícilmente llamaremos a eso libertad. Una vez dentro nuestro espacio de acción se ve limitado por el cercado –alambre de espino-, y vamos siguiendo las colas según esas cuatro o cinco posibilidades que se nos permiten (escenario A, escenario B, Barra, Servicio, Compras).
Hay entre ambas fórmulas de encierro otro punto en común tremendamente curioso. Es sabido por todos que los campos de concentración son grandes laboratorios que generan un cierto tipo de “conocimiento” a los organizadores del cotarro; desde los experimentos de los científicos nazis, a la observación, clasificación y estudio de los “locos” encerrados en un hospital psiquiátrico. Pues algo muy parecido es lo que hacen ciertas marcas, empleando como campo de pruebas el festival musical para extraer información acerca del consumo entre los jóvenes. Éstas empresas ofrecen toda clase de productos y entretenimiento en el interior del recinto, cosa que les sirve, además de cómo plataforma publicitaria y de venda, como estudio de mercado. Dicha situación les permite tener contacto directo con sus compradores potenciales, extrayendo un conocimiento detallado de las prioridades y hábitos de consumo de la juventud. De este modo pueden emplear el festival como laboratorio de pruebas para introducir nuevos productos, y observar en primera persona la reaccion de los consumidores. A esto se le llama experimentar, ¿no?.
Con este cortísimo artículo no pretendo afirmar que Auschwitz sea lo mismo que el FIB, ni siquiera tengo intención de dar mi opinión al respecto -aunque tampoco crea que consiga disimularla-. Me conformaría con haber mostrado ciertas analogías y planteado algunas preguntas que, aunque no podamos responder con un simple si o no, vale la pena hacerse.





Martes, 3 de Junio, 2008
9:14
JORDI PUNTO
Estoy bastante de acuerdo con tu artículo, salvando las distancias claro… Tal vez por eso en toda mi vida sólo he asistido a uno de esos macro-festivales de los que hablas. Fue una de las primeras ediciones del Sant Feliu HC fest (cuando todavía se llamaba así, con el HC) y al menos en ese caso no había vallas y tenías la playa cerca para escaparte de vez en cuando…
Martes, 3 de Junio, 2008
10:45
Uri
A riesgo de hacerme pesado (ver http://absolutzine.com/columnas/10-razones-por-las-que-casi-siempre-he-ido-al-sant-feliu-fest), el festival de Sant Feliu no es ningún macro-festival y comparte muy, pero que muy, pocas cosas con cualquiera de los festivales de los que -creo- estamos hablando. El Faraday un poco más, pero tampoco. Que quede claro.
Pero bueno, suposo que ho deies amb ironía.
Martes, 3 de Junio, 2008
10:57
ramó
De fet al primer paràgraf he exclòs expréssament el festival de sant feliu.
Martes, 3 de Junio, 2008
12:27
marc
A mi em sembla que el Faraday esta bastant més aprop dels macro-concerts que el Sant Feliu Fest!
Martes, 3 de Junio, 2008
14:00
uri
Pot ser. Com el Sant Feliu no hi ha res.
Martes, 3 de Junio, 2008
19:48
Carlos
En Santiago Alba, Ramon, feia una analogia semblant en un article, amb la variació que el comparava els camps de concentració amb els parcs temàtics.
A mí, com a tu, m’encaixa bastant més amb el Primavera o el FIB.
El famós “disciplinamiento” de Focault, amb tot, sembla que s’està substituint a les presons privades dels EEUU i GB. Com que ha desaparegut la intenció de “reinsertar”, s’estan suprimint els horaris i les activitats reglades. Vist així, pensen els empresaris empresonadors ¿Perqué invertir en logística?
Ara les presons són només un contenidor.
No sé si fan encara mes por d’aquesta manera.
Miércoles, 4 de Junio, 2008
4:09
ramó
Carlos, tens tota la raó, les presons ja només són contenidors. Els mètodes del poder per controlar als individus estan cada vegada més incorporats a la vida cotidiana, crec que el festival musical n’és només un exemple. De fet aquest article tant escuet es només la punta d’un treball on intento aprofundir més sobre això.
Hi ha un article del més que respectable Miguel Morey on parla de manera potser massa esquemàtica(és per la vanguardia) del final de la societat disciplinaria i el pas a la societat de control.
Aquí en poso el link, val la pena:
http://investigadores.uncoma.edu.ar/cef/textos/Miguel_Morey_Sociedades_de_control.pdf
L’article inclou aquesta cita de Deleuze que trobo força esclaridora:
“…pero de hecho Foucault fue uno de los primeros en detectar que estamos saliendo de las sociedades de control, que ya no funcionan mediante el encierro sino mediante un control continuo y una comunicación instantánea. Burroughs fue el primero en analizarlas. Ciertamente, seguimos hablando de cárceles, escuelas y hospitales, pero se trata de instituciones en crisis. Y si están en crisis, las luchas relativas a ellas son ya luchas en la retaguardia. Lo que se está instaurando tentativamente es un nuevo tipo de sanción, de educación, de vigilancia.”
Miércoles, 4 de Junio, 2008
8:25
Ricky
Yo estuve el pasado finde en el festi de Getafe para ver aRage Against the machine y me lo pasé de muerte…eso sí…para ver a este grupo por las primeras filas te tienes que poner horas antes por delante, con ganas de mear, de beber…litros de birra a 8 euros, lluvia, barro…..I love rock n rolll!!!!!!!!!!!!!jajajaja. (aunque me quedo mil veces antes con sant feliu…que para eso he ido 6 años seguidos…..jejeje
Miércoles, 4 de Junio, 2008
10:24
Uri
Ramó, nen, compte escrivint coses d’aquestes, parlant de producció, de consum, etc., al final t’acusaran de
MARXISTA!
I això, amic meu, ja no està de moda.
Miércoles, 4 de Junio, 2008
13:11
mirosl
sense ànims d´ofendre, però per a mi la comparació (Foucault em perdoni) no té ni cap ni peus, perquè hi ha una diferència fonamental: als festivals de música hi vas perquè vols i als camps de concentració, no.
Miércoles, 4 de Junio, 2008
13:36
lalala
Soc de Sanfe i estic refugiat a barna. Sanfe és el millor poble del món. Mar, muntanya, surenys, reig-os, calamars quan es fa fosc a s’Adulitx (la meva àvia salava igual que jo segons el tic) el festival forma part de sant feliu, però no part de mi. Només venir a Sant Feliu tres dies, encara que no hi hagi FEST, ni Foucault ( em sembla que no l’heu entés, perdó) val més que tota la merda que trago dia si, dia també a barna, sense aixecar el cap. Petons.
Miércoles, 4 de Junio, 2008
13:57
lalala
un dia faré un article, diferenciant la gent de la costa (no confondre amb interior), bàsicament en compararé en mi i en tot el què he après en la vida de les “bodegues” (perdoneu l’ironia jo les coneixia com a bars), la gent del cor de Catalunya i Barna. Puc fer molts volums, desde “mohu” i estrella, llet ato i ram pel tallat, viuda clicot, atacs de gota, bonet pels de barna etc etc
Miércoles, 4 de Junio, 2008
13:58
ramó
Uri Sirla: Marxista? déu me’n guardi! Ja saps el que opino dels intel·lectuals d’esquerres…jajaja!
Señor Miros:
Hi ha diferències, també hi ha similituds. Tampoc és el mateix treballar que gastar.
De totes maneres la voluntat d’afirmar-se és el que diferència els mecanismes de control actuals dels dels anys 30. Abans la maquinaria per controlar-te deia “no pots fer això, no pots fer allò…”. Ara et tracta d’una manera molt més subtil, et diu “si fas això seras tu mateix, si fas allò altre t’ho passaràs millor” i així, mentre cada individu considera estar afirmant la seva pròpia identitat, el que està és encaixant en un sistema de control.
Aquest és el pas que deia el Carlos d’una societat disciplinaria a una societat de control. Ara ens sotmetem a la maquinaria del poder convençuts de que actuem amb total llibertat, que ningú ens obliga a res, i realment és així. Però les nostres pròpies vides han estat modelades com un element essencial per mantenir i fomentar el poder.
Miércoles, 4 de Junio, 2008
14:04
ramó
Per cert carlos, on puc trobar l’article del Santiago Alba?
Lalala, SÍ a tot. Ah! i al meu poble també en diem bars.
Miércoles, 4 de Junio, 2008
14:23
lalala
Uri, ja pots venir casa meva a dormir pel festi. I et faré un arrós caldós per dinar! (arrós negre pels de barna i el cor de Catalunya). Un ósculo. aquesta paraula em té fascinat, de veritat.
Miércoles, 4 de Junio, 2008
14:57
lalala
Escolteu, acabo de llegir el blog de l’Uri i realment, no se si és molt llest però jo faig amb la meva vida lo mateix que fa el japonés aquest. Ale, ja m’he esplaiat prou per avui, me’n vaig a llegir el cavall fort al vater.
Jueves, 5 de Junio, 2008
5:52
ramó
Al cor de catalunya l’arròs caldós i l’arròs negre son dues coses diferents. Però no ens facis cas, els nostres peixos moren dins els camions frigorífics i no a la cuina com ha de ser.
Jueves, 5 de Junio, 2008
6:00
jordi R.
Com es diu el blog de l’Uri?
Jueves, 5 de Junio, 2008
6:08
jordi R.
Problema resolt, m’havia equivocat d’Uri
Jueves, 5 de Junio, 2008
8:07
Dani
La analogía es total, pero, ¿a caso no estamos atravesados por cientos de millones de analogías?
El hombre capitalista vive en una performance continua, ya sea Foucault, Derrida o Deleuze quienes pongan las reglas del juego epistemológico o bien sea Johnny Rotten con la primera frase de “Holidays in the sun”: >. Los festivales no están exentos de mano de obra barata, explotación y accidentes laborales.
Somos en cierto modo masoquistas, nos gusta que nos encierren, que nos vigilen y que nos castiguen, siempre que nos dé gusto, claro.
Abrazos a todos, que hace mil que no os veo!
d
Jueves, 5 de Junio, 2008
8:39
rafa
No se os está yendo un poco la pelota con la teorización de una juerga?
Si tan culpable le va a hacer sentir a usted ir a tal o a cual festival, pues no vaya señor, no vaya, pero deje de dar la vara. Y si tienen que darla, por favor, que no sea equiparando festivales musicales (les gusten o no) con cárceles o campos de concentración, porque la evidente falta de acierto ruboriza a cualquiera.
Jueves, 5 de Junio, 2008
9:13
Uri
Lo malo es que de juerga no tiene nada… al menos para mí.
Jueves, 5 de Junio, 2008
9:28
rafa
No hay nada de malo en que para ti no sea una juerga.
Jueves, 5 de Junio, 2008
9:55
kalbin
AMEN!