
Bienqueridos amigos del delirio y del exceso, pasen y vean.
Incluso, liberen esas neuronas operativas, los chakras o lo que les de la gana y participen del festín.
En el Rey Pescador un desbocado Robin Williams en pelotas en pleno Central Park le pedía a Jeff Bridges : “-Libera el gusanito Jack!”. Yo no les pediré tanto, pero películas como esta son susceptibles de que ustedes se hagan su propia película y eso se agradece.
Terry Gilliam otra vez imagina una historia para que se sigan imaginando historias. No hace falta que les venga a versar ahora las grandezas de un fundador de monty python, de quien hizo Brazil, el Munchausen, 12 monos, el Rey Pescador, Miedo y asco en Las Vegas, o del que se la pegó intentando hacer Don Quijote (Y eso si que queda bien en un currículun, eh)
No hay otro creador parecido.
Sabido es que la imaginación es como un clítoris, es excitable, se le puede dar vueltas, se puede ladear, flanquear, rodear, envolver o tenderle una emboscada, pero la cuestión es el estímulo, sin el cual la cosa dicen que se atrofia y pasa a ser más bien un apéndice.
Por eso no se puede vivir solo del telediario, la teleserie o las películas de media tarde. Por eso no se puede vivir solo de la misma manera de narrar una vez y otra.
La indigencia más grande que hay en este mundo es la falta de imaginación. Toma ya.
No les voy a hablar de la muerte de Heath Ledger a un tercio del rodaje, ni del coleguismo que hizo que otros tres actores reemprendieran el mismo personaje, Depp sale quizá mejor parado que los otros dos, pero para la película esto del “cuatro tíos para un mismo papel” es un acierto, y si no tenia que ser así, pues è ben trovato.
Por encima emerge un grandioso Cristopher Plummer, actor de recorrido y encima padre de Amanda Plummer, y un Tom Waits encarnando al diablo en persona, con la voz que debería tener cualquier diablo que se precie. Ojo a los personajes de Waits en el cine, des del barman de Rumble fish, pasando por el Renfield de Drácula o el Zach de Down by law, hasta este diablo dandy llamado Mr. Nick.
Tampoco les voy a contar el argumento, un cuento fantástico con alguna moraleja, sobre la inmortalidad y otras teclas, con una fuerza visual aplastante, alguna imagen en plan Magritte y potentes símbolos de siempre, como ese espejo que divide la llamada realidad de la llamada lo-que-sea-lo-otro… Esas fronteras, que yo sepa, aún se siguen buscando.
No voy a adentrarme en analizar los poderes únicos del Doctor Parnassus para guiar la imaginación de los demás, o en como se juega barriobajeramente a ver quien consigue antes cinco almas, a pacto limpio con el diablo, todo por la causa de eso que llaman amor verdadero. (Y eso, que yo sepa, también se sigue buscando).
No les cuento más, dejen activar su sistema imaginativo.
Es más, estoy decidido en penalizar con un invitarme a unas cañas a la próxima persona que al hablar de una película me pregunte “y de que va?”.
Pau Gener





Jueves, 29 de Octubre, 2009
5:13
Ramon Mas
Más que una película es una partida de póker, con puro y whisky.
Domingo, 6 de Junio, 2010
20:28
lundi
Pau, ya vi la peli. Me gustó muchísimo.
Me encantó la relación tan magnificamente lograda entre las referencias antiguas para dar la bienvenida a un gran cuento, que no puede dejar de ser contado. Qué precioso. Muy bonito tu comentario. Besos